Trimado Hobie 16




Aquí os dejo unos documentos recopilados de internet sobre el trimado en Hobie Cat 16.
http://www.imk.es/img_foro/APUNTES%20HC%2016%20v1.1.pdf
http://www.imk.es/img_foro/ConsejosModernos_HC-16.pdf
http://www.imk.es/img_foro/hobie16%20tunning%20guide%201.1.pdf

Éste último es una recopilación de apuntes en inglés que he traducido yo mismo con lo que habrá cosas que estén mal o que no se entiendan bien.

Recordad que la gente que escribe estos manuales generalmente son tíos muy "pro" acostumbrados a navegar en condiciones de dos al trapecio. Para condiciones de poco viento (por debajo de 8 nudos) no existe mucha información debido a que en competiciones internacionales normalmente no se navega con tan poco viento.

Encontraréis muchas contradicciones entre unas técnicas de trimado y otras. Intentad no seguir las indicaciones al pie de la letra si no más bien entender los conceptos. El trimado no es una ciencia exacta, debido a sutiles diferencias entre unos barcos y otros y a las infinitas combinaciones de viento, olas y tripulaciones con las que nos podemos encontrar. No obstante los principios fundamentales son siempre los mismos.

Todos coinciden en que el factor más determinante en el trimado de un 16 es la caída del mástil. Dejarlo caer hacia atrás en su justa medida para desplazar el centro vélico sobre las palas, aumentando el rendimiento de éstas y haciendo que funcionen más como orzas. Al igual que en windsurf tirando la vela hacia atrás el barco ceñirá mejor.

DeniaVela




Nuestra primera participación en campeonatos de ámbito regional fuera de Benicasim. La experiencia fue muy interesante (quedamos últimos). Desde el primer día quedó claro que eramos el patito feo de la flota de HC-16, con gente experimentada que sigue habitualmente el circuito del campeonato teníamos poco que hacer contra ellos.
Salimos de Benicasim 3 barcos en 2 remolques: los FX de Michael y Carlos, más nuestro Hobie. Pepe (ese viejo conocido) se apuntó como mi proel, dado que Bego no navega si la temperatura del agua baja de los 30 grados. Una vez más, fue todo un placer navegar con Pepe. Nos reimos mucho y no nos importó en absoluto el pobre resultado que obtuvimos en la clasificación general.

Los tres días de competición hubo mucho viento. El viernes no nos dejaron ni salir. Con el riesgo añadido de la maniobra de salida y entrada, que en el puerto de Denia es especialmente complicada por lo estrecho que es el pasillo. El sábado nos fue mejor de lo esperado, dejando atrás a varios barcos, luchando en el grupo de cola y sobre todo, disfrutando de ver como la paliza no era tan grande. El domingo, sin saberlo, nos hicimos a la mar con una vía de agua en el casco de estribor. Hacía mucho viento y el barco iba rápido así que no nos dimos cuenta hasta llegar a puerto. Pero ese peso extra hizo que clasificáramos últimos en todas las mangas de aquel día.

Rescate en Benicasim - La Película

Aquí está el video, cuya grabación original pude conseguir gracias a Canal9 de Castellón. Tengo que aclarar que es una dramatización de lo sucedido, una especie de "montaje del director" que he hecho personalmente para que la experiencia de visionado resulte más espectacular de lo que realmente fue (que no fue poco). Ésta vez no soy yo el director, sólo hago la postproducción efectos especiales y el montaje de sonido, y bueno, también tengo mi papel como protagonista junto a Pepe.



Rescate en Benicasim from Martin Cox on Vimeo.

Rescate en Benicasim - 2da parte


Se dió la circunstancia de que Bego y yo aún no habíamos practicado la maniobra de desvuelque debidamente, de modo que nos encontramos en una suerte de cursillo acelerado en mitad de un vendaval. Que todavía no lo era, pero le faltaba ya poco. Llevábamos varios minutos intentando la maniobra cuando vino Michael a traer ayuda extra en forma de Pepe, marinero ya curtido en este tipo de situaciones. A pesar de su experiencia en este tema enseguida vimos que no iba a ser tarea fácil.

Entretanto probábamos varias posturas y combinaciones de cabos y nudos, podíamos ver cómo los barcos de Michael y también el de Carlos y Miguel tenían los mismos problemas para mantener el barco en vertical. Afortunadamente pudieron desvolcar sus barcos y seguir navegando. En ese momento ya había transcurrido más de media hora tras la volcada y las condiciones habían empeorado hasta el punto de que ya todos sabíamos que había que llegar al punto de varada en la playa lo antes posible. Decidimos que lo mejor era que Bego montara en el Barco de Michael y salieran de allí pitando; Pepe y yo nos quedaríamos para seguir intentándolo. Ya habíamos conseguido levantar varias veces el barco, y tan pronto se levantaba caía hacia el otro lado con más fuerza. No queríamos perder la esperanza de salir de ahí navegando, pero el palo pesaba cada vez más y nuestras fuerzas iban menguando. Ambos sabíamos que en una situación así no puedes hacer esfuerzos extenuantes, siempre debes guardarte las fuerzas para cuando las puedas necesitar. Tampoco teníamos frío, ibamos bien equipados sin riesgo de hipotermia, así que a bordo estábamos muy calmados.

Fue preocupante ver desde nuestra posición las dificultades que tenían los otros dos barcos para llegar a tierra. No era ni media milla de distancia y sin embargo debieron tardar al menos otros treinta minutos en lograrlo. El hobie de Carlos y Miguel ni siquiera pudo llegar al punto de varada sino que fueron directos a la playa más cercana que tenían justo delante. Ya resultaba imposible hacer cualquier maniobra que no fuera ceñir a tope con las velas sueltas en la dirección que te indicara el viento.

Pepe y yo ya habíamos pasado al plan B: dejarnos llevar hasta la costa y desvolcar allí el barco ya tocando tierra. El viento nos empujaba hacia el sur y hacia la costa. Sabíamos que el punto delicado sería entrar a la playa, donde rompen las olas, unas olas que pocas veces se ven en esta parte del litoral. En un momento el barco quedó completamente boca abajo y sentíamos como el mástil estaba golpeando el fondo con cada ola que nos pasaba. Fue entonces cuando vimos por primera vez el helicóptero de Salvamento Marítimo. Pensamos que por casualidad pasaba por ahí y le habíamos llamado la atención. Al fin y al cabo estabamos todos bien y catamaranes vuelcan todos los días sin que nadie resulte herido. Iba y venía desde nuestro barco hasta el de Carlos y Miguel. Tras la comprobación visual vimos como se detenía justo delante nuestro y se abría la puerta del aparato. El buzo de salvamento comenzó a hacernos una serie de señales con las manos. Supongo que las señales correspondían a algún tipo de código internacional de señales y seguramente no entendimos todo lo que nos dijo, que fue mucho. Pero creo que la conversación fue algo así:

- Buzo: ¿Estáis bien?
- Yo: Sí.
- Buzo: ¿Los dos?
- Yo: Sí.
- Pepe: El viento nos empuja hacia la costa (no sé cómo pero se le entendió a la primera)
- Buzo: OK

Y el helicóptero desapareció.

Ahí volvimos a cambiar el plan y ,siguiendo el consejo que antes nos había dado Michael, quitamos uno de los pasadores del obenque, dejando el palo totalmente hundido pero al fin pudimos poner el barco sobre los cascos con la intención de hacer el resto del trayecto sobre el trampolín cómodamente sentados. Cómodo es un decir; las olas ya empezaban a romper encima de nosotros y todavía quedaban al menos 300 metros para llegar a la orilla. Veíamos claramente los grupos de rocas que forman los rompeolas, pensando que ya sería mala suerte darse con uno de esos teniendo tanta playa libre. Ya se sabe, que cuando una situación se empieza a joder no hay quien la pare.

Nosotros no lo sabíamos, pero el helicóptero era sólo una parte del enorme dispositivo de emergencia que se había desplegado por culpa nuestra (bueno, y culpa del que llamó). Desde tierra estábamos siendo vigilados en todo momento por Bomberos, Policía Local y Guardia Civil. Supongo que alguien desde tierra vió que la siguiente escollera tenía nuestro nombre escrito y volvió a dar el aviso. A bordo, efectivamente, se veía cada vez más grande, pero parecía que la pasaríamos de largo, igual que la anterior. Sea como fuere el helicóptero volvió. Se colocó justo delante nuestro, como antes, pero más bajo y más cerca, se volvió a abrir la puerta y volvimos a tener una segunda comunicación con el buzo de Salvamento:

- Buzo: Abandonen el barco.
- Pepe: Éste qué dice.
- Yo: Que nos tiremos al agua, creo.
- Buzo: Abandonen el barco.
En ese momento Pepe abandona el barco. Yo, en calidad de capitán, me espero e insito en la comunicación.
- Yo: ¿Que me tire al agua?
- Buzo: Abandonen el barco.

Nos encontrábamos a unos 20 o 30 metros de la orilla. Descubrimos que la situación fuera del barco era muchísmo peor. Con cada ola que venía teníamos que aguantar la respiración, dejando que el mar nos zarandeara durante varios segundos y el chaleco se nos quedaba más o menos por las orejas. Mientras nadábamos, mirábamos de reojo como el buzo se preparaba para bajar. Pepe y yo aún tuvimos tiempo para mirarnos con desconcierto y hacerle una última seña al buzo de que podíamos llegar a nado. No sirvió de nada, la orden ya estaba dada y el buzo bajó y fue directo hacia Pepe. Debió acojonarse un poco al ver que se trataba de un hombre de 70 años. Conseguí ganar la orilla a nado, no sin tragar algo de agua, y bastante cansado. Me acordé entonces de lo que habíamos hablado hacía una hora de lo de reservarse las fuerzas por si la cosa se pone jodida de verdad. Mientras, el buzo le ponía el arnés a Pepe, que seguramente seguía insistiendo en que le dejara seguir a nado. Más tarde me contó que él pensaba que le pasarían la factura por haber tenido que rescatarle. De ahí su repentino interés por nadar. Al final Pepe fue izado, en una espectacular y peliculera maniobra que tuve la oportunidad de ver justo delante de mí. Lo subieron y lo volvieron a bajar en la arena. Tiempo total de vuelo de Pepe: 60 segundos.

Supongo que la cercanía de las rocas era un riesgo que el equipo de salvamento no quería correr, pero sigo pensando que habríamos llegado mejor a bordo del barco.

El barco, por su parte, tardó aún otros 10 minutos en llegar, lastrado por la vela que llevaba a modo de ancla. Sin duda fue el peor parado de toda la historia: mástil doblado, ambas velas hechas jirones y otros daños menores.

Desde aquí, y en nombre de todos los que estuvimos aquél día, quiero agradecer el esfuerzo y la eficacia de todos los implicados en el dispositivo de emergencia. Es reconfortante saber que hay un dispositivo que funciona, que se despliega con increíble rapidez, y que está ahí para navegantes en apuros. A ellos les dedico el video que se muestra en la siguiente entrada.

Rescate en Benicasim - 1era parte


La historia comienza la mañana del 9 de octubre. Se presentaba un gran día para la navegación, con buen viento, unos 15 nudos NO, y buenas olas también. Vamos, un día movidito, de esos que ponen a prueba la resistencia del barco y también de la tripulación. Pronto ibamos a descubrir hasta qué punto...

A las 12:00 del mediodía nos hicimos a la mar 4 embarcaciones: dos Hobie16 y dos FX-ONE. El plan de navegación era hacer varias mangas para volver en una hora aproximadamente. Mientras colocábamos las boyas uno de los FX tuvo que retirarse por una avería en la mayor. El resto mantuvimos posiciones mientras preparábamos la salida. Ése fue probablemente el primer instante en el que nos dimos cuenta de que el viento estaba subiendo. Nos costaba mantenernos cerca de la línea de salida y las viradas requerían cada vez más pericia. La comunicación entre timonel y proel ya no se hacía con una sonrisa sino más bien con voz firme y tal vez algo temblorosa. No obstante las condiciones aún seguían siendo buenas y seguras.

Sobre las 12:20 se dió la salida. Michael y Pepe, bien colocados como de costumbre, toman algo de ventaja. Bego y yo nos situamos a su estela y algo más atrás el otro Hobie de Carlos y Miguel. En la primera empopada ya vimos que la trasluchada era la maniobra clave, había que moverse muy rápido y repartir bien el peso, ya que con la escota completamente suelta el barco se levantaba con facilidad. Bego y yo seguíamos cerca del FX de Michael tras el primer recorrido y aún conseguimos acercarnos un poco más antes de llegar por segunda vez a la boya de barlovento. En ese momento noté como el cabo que sujetaba la boya me levantó la pala de babor al pasar demasiado cerca de ella. Pensé que la situación no estaba como para ponerse a solucionar eso así que me concentré en la nueva empopada que teníamos por delante. El viento y las olas habían subido considerablemente para entonces y la navegación ya no permitía distracciones de ningún tipo. Le dije a Bego: "Vamos, que en este bordo los cogemos". Fueron mis últimas palabras...

En plena empopada, con ambas escotas sueltas, una ola nos alcanzó por detrás y nos empujó aún más hacia adelante. Noté como el viento aparente casi se detenía. A partir de ahí todo ocurrió a cámara lenta. El barco comenzó a levantarse hacia la proa, muy poco a poco. Mientras veía como las palas del timón quedaban en el aire me dió tiempo a pensar que aquello no lo había visto nunca. Al segundo siguiente el barco se clavó, Bego salió disparada hacia adelante, yo me quedé agarrado al patín de barlovento mientras el barco se tambaleaba y caía definitivamente hacia el lado de babor.

Rescate en Benicassim - Trailer



Un previo de lo que será el bombazo de la temporada. La reconstrucción del rescate de unos intrépidos navegantes en la playa de Benicassim durante un temporal.


video

El video estará listo en breve, cuando me desocupe un poco de curro.




Allies vs. Axis

La primera entrega de los montajes en video que hemos hecho de la IV Expohistórica celebrada en el aeródromo del Grao de Castellón.
Lástima que en youtube se pierda gran cantidad de detalle que pusimos en la edición de efectos especiales. La batalla comienza en el 2:30 aprox.
Ahí va:



Próximamente la segunda entrega: La venganza de Ho Chi Min



El Alinghi gana la iShares Cup



Dentro de la flota actual de catamaranes de alta competición sobresalen los Extreme 40 de la iShares Cup. Con tecnología y procesos de fabricación propios de un coche de Fórmula 1, los casco de fibra de carbono son moldeados al vacío y luego horneados en autoclave, lo que le convierte en el barco más grande que se construye en autoclave a día de hoy. Algunos datos:

  • Eslora: 40 pies
  • Desplazamiento: 1.250 kg.
  • Mástil: 62 pies
  • Mayor: 75 m2
  • Foque: 25 m2
  • Gennaker: 78 m2
  • Velocidad máxima: 40 nudos

Aparte de sus 178 metros cuadrados de superficie vélica, el dato más sorprendente es su bajísimo desplazamiento. Con menos de una tonelada y media (tripulación incluida), unido a su potencia y arrancada, tiene una peligrosa tendencia a clavar la proa y terminar en fabulosas volcadas hacia delante. Los tripulantes caen desde mucha altura por lo que se les suele ver haciendo gestos con brazos y piernas durante la caída.
La tripulación la forman sólo 4 personas: timonel, trimmer de mayor, trimmer de foque y un ágil proa multitarea. También es común, en regata, incorporar un pasajero VIP que suele terminar siendo recogido por una lancha tras caer al agua.


El Extreme 40 de Tommy Hilfiger en plena volcada:


La organización de la prueba, con el fin de atraer grandes cantidades de público a las regatas, ha creado para estas bestias un circuito realmente peculiar, navegando por estrechos canales, ríos como el Támesis y pequeñas bahías que hacen que sea posiblemente la clase más espectacular para ver en vivo que existe ahora mismo. Este año no ha habido evento en España pero esperemos que lo haya en la próxima edición. Verlo por la tele es una pasada, pero verlo en vivo seguro que es mejor.



La clasificación final de la copa iShares de este año, cuya última prueba se celebró en los canales de Amsterdam el 21 de septiembre:

  1. Alinghi 46 ptos.
  2. Team Origin 41 ptos.
  3. BT 34 ptos.

Los tripulantes del Alinghi eran parte de la tripulación que ganó la 32 Americas Cup disputada en Valencia y con amplia experiencia en regatas monocasco. La tripulación se prepara de esta manera para un posible match contra el BMW Oracle que marca el ya famoso Deed of Gift de la America's Cup . Había también varios ex-olímpicos de la ya desaparecida clase Tornado y otros que han hecho o que harán este año la Volvo Ocean Race.





Más info: www.isharescup.com (No os perdáis la sección de vídeos)

Hobie el surfero

En California, en los años 60 y a ritmo de los Beach Boys, los surfistas montaban las olas sobre unas nuevas tablas de surf fabricadas por un joven estudiante llamado Hobart "Hobie" Alter. Pionero en el desarrollo de tablas de espuma y fibra de vidrio, sus tablas eran más ligeras y rápidas que ninguna. Para poder empezar tuvo que sacar el coche de su padre del garaje y montar ahí el taller, pero muy pronto, desbordado por la demanda de sus revolucionarias tablas, abrió su primera tienda.

Aquí vemos a Hobie en su época más surfera.



El joven Hobie tenía también el ojo puesto en el mundo de la vela, pero como buen surfero, no quería un simple barco a vela, quería un barco para montar sobre las olas. Así fue como nació el Hobie 14: un barco con el que poder surfear cerca de la playa y con el que además se podía salir a navegar como con un barco convencional. El pequeño barco de 14 pies revolucionaría para siempre el mundo de la vela.

Un auténtico HC14 de la época saltando una ola.

Poco después, en 1969 sacó al mercado el Hobie 16, que se convertiría en el catamarán más popular de todos los tiempos y también con el que más se compite en todo el mundo. Un barco diseñado para mejorar la experiencia del tiempo de ocio y de deporte y con el que sus afortunados propietarios disfrutan de lo que se ha dado en llamar "El Hobie Way of Life", que viene a ser una mezcla de diversión, espíritu de competición, camaradería y más diversión.

A Hobart Alter se le recuerda sobre todo por sus grandes avances en el mundo del surf, aunque su inquietud le llevó por otros caminos hasta diseños tan dispares como los ya mencionados HC14 y HC16, además del Hobie 33, un monocasco de muy bajo desplazamiento y... el Hobie Hawk, uno de los aeroplanos de radio control más exitosos que se han fabricado.

Si alguna vez, mientras navegabais en popa encima de una ola, os ha pasado por la cabeza la imagen de un surfero montado en su tabla, no es casualidad. Navegabais en una embarcación que fue diseñado por un hombre que quería surfear con su barco.